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Una Mirada a la Obesidad

La obesidad es un exceso de grasa corporal acumulada en el tejido adiposo que va acompañada por un incremento del peso del cuerpo. Sin embargo, existen personas que aún superando el peso adecuado no son consideradas obesas porque el exceso no se debe a tejido adiposo (grasa), sino a masa muscular (por ejemplo los culturistas). En condiciones normales la grasa constituye, en una persona joven, entre el 15 y el 18% del peso corporal para hombres, y entre el 20 y 25% para mujeres.

Hace muchos años la obesidad fue la mejor forma que tenía el ser humano de acumular reservas energéticas para épocas de escasez de alimentos. Nadie se preocupaba entonces del exceso de grasa en el cuerpo. Hoy, se sabe que la obesidad puede dañar la salud y afectar a la vida personal, familiar, sexual, laboral y social de quien la sufre.

En la actualidad, existe una gran presión en la sociedad respecto al "culto al cuerpo". Una consecuencia directa de esta presión es la apariencia, y muchas personas tratan de seguir el modelo estético de la delgadez. Este hecho se refleja en el gran número de publicaciones existentes sobre nutrición. En el ámbito de los profesionales médicos se está extendiendo la preocupación relacionada con las posibles consecuencias sobre la salud y el bienestar psicosocial de las personas adictas a cualquier tipo de dieta.

La obesidad ha dejado de ser un problema exclusivamente estético y poco a poco empieza a considerarse como una verdadera enfermedad crónica y habitual en los países desarrollados, donde el 45% de los hombres y el 38% de las mujeres presentan algún tipo de obesidad o exceso de peso, según demuestran estudios recientes. Esto es debido, fundamentalmente, a un cambio en los hábitos dietéticos y a una disminución de la actividad física.

Es muy importante tener en cuenta que el obeso es un individuo con un riesgo aumentado de padecer ciertas enfermedades:

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Diabetes mellitus de tipo II (no dependiente de insulina).

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Enfermedades de la vesícula.

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Alteraciones del sueño.

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Hipercolesterolemia (aumento del colesterol), hipertrigliceridemia (de los triglicerídos)  e hiperuricemia (del ácido úrico).

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Enfermedades coronarias e infarto de miocardio.

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Hipertensión arterial.

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Cálculos biliares o piedras de la vesícula biliar.

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Riesgo ligeramente aumentado de padecer: cáncer (mama, colon),  anormalidades en las hormonas sexuales, síndrome de ovarios poliquísticos, fertilidad disminuida, aumento de las anomalías fetales por obesidad materna, dolor lumbar y aumento del riesgo anestésico.

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Así mismo, en los sujetos obesos pueden producirse una serie de alteraciones psicológicas que pueden ir desde la ansiedad leve hasta la pérdida de autoestima y depresión.

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Insuficiencia respiratoria y problemas pulmonares.

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Alteraciones de la menstruación e infertilidad.

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Alteraciones dérmicas e infecciones fúngicas de la piel en los pliegues cutáneos que aparecen en los obesos.

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Problemas óseos y articulares.

La disminución de peso va a conllevar un beneficio en aquellas patologías que sean reversibles. Se notará mejoría en las articulaciones, en la respiración, en la regulación de la presión arterial, en las apneas del sueño y en el exceso de triglicéridos y ácido úrico.

CRITERIOS DE OBESIDAD

Existen diferentes métodos para calcular la cantidad de grasa corporal que tiene una persona. La forma más frecuentemente utilizada es el Índice de Masa Corporal (IMC) o Índice de Quetelet.

IMC = Peso en Kilogramos / altura (en metros) elevada al cuadrado

Valor del IMC
VALORACIÓN

TRATAMIENTO

< 20
Peso inferior al normal

Requiere control médico-nutricional.

20 - 24,9
Peso normal

No requiere tratamiento.

25 - 26,9
Sobrepeso (riesgo bajo)

Necesita adecuar y modificar sus hábitos alimentarios y/o de sedentarismo.

27 - 29,9
Sobrepeso (riesgo moderado)

Idem anterior. Además de llevar un control más profundo de su estado de salud general.

30 - 34,9
Obesidad (riesgo alto)

Modificar sus hábitos alimentarios, modificando muy sensiblemente sus actividades de movimiento para no producir lesiones de origen hosteo-articular.

> 35
Obesidad severa (riesgo muy alto)

Modificar sus hábitos alimentarios fundamentalmente. Hasta tanto no se logre bajar a una intensidad de obesidad menor, no modificar los hábitos de actividad.

CAUSAS

El exceso de acumulación de grasas se produce cuando una persona aporta (en forma de alimento) excesiva cantidad de energía a su cuerpo, superando la gastada por actividad metabólica o física.

Aunque la causa más común de la obesidad es la sobrealimentación, debemos considerar otros factores que influyen en la aparición de este problema:

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Desequilibrio calórico, principalmente por la desproporción entre la cantidad de alimento ingerido y el gasto energético. Influyen el tipo y cantidad de alimentos consumidos, así como el número y la frecuencia de las comidas. Se ha observado que personas que comen 2 ó 3 veces al día tienden más a la obesidad que las que lo hacen 5 veces. Sin embargo, el picoteo entre horas es característico de muchas personas obesas.

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Factores genéticos (responsables de un 30% de los hechos relacionados con el peso) y ambientales, es decir, la existencia de familiares directos obesos y los hábitos dietéticos de la familia.

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Factores socioeconómicos. Estudios epidemiológicos han mostrado que la obesidad es mayor en la clase baja que en la alta, siendo más marcada en las mujeres que en los hombres.

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Enfermedades de varios tipos: endocrinas, trastornos del metabolismo de la glucosa y grasas del hipotálamo (encargado del control del apetito y de la sensación de saciedad).
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Inactividad física.
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El consumo de cierto tipo de medicamentos.
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Factores psíquicos ligados a situaciones emocionales conflictivas.
TRATAMIENTO

El mejor tratamiento de la obesidad es, sin duda, la prevención, es decir, fomentar unos hábitos de vida saludables y una alimentación adecuada.  La prevención de la obesidad es una tarea difícil y debe estar dirigida no sólo a las personas con un sobrepeso leve, sino también a aquellas con un peso normal, y debe de realizarse en todas las etapas de la vida:

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Lactantes: preparación adecuada del biberón.

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Niños: educación nutricional.

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Adolescentes: periodo de difícil influencia, pero crucial, puesto que es a esta edad, junto con la infancia, cuando se adquieren los hábitos alimentarios que seguiremos durante nuestra vida.

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Adultos: dificultades por la rutina y la falta de ejercicio.

Por otro lado, debemos tratar adecuadamente las enfermedades subyacentes, si existen. A partir de aquí, depende de buscar el equilibrio, mediante ajustes en la dieta, que debe de ser la adecuada para la actividad que se realice. Por ello, una dieta muy intensiva en personas muy activas es contraproducente. Debe de tenderse a realizar dietas más suaves y más mantenidas.

Una vez alcanzado el peso ideal, debe mantenerse la vigilancia del equilibrio entre la entrada de alimentos y el consumo de energía.

El tratamiento de la obesidad debe luchar por una disminución selectiva de peso, actuando sobre las grasas, y ha de diseñarse individualizadamente para cada persona.

TIPOS DE TRATAMIENTOS
Tratamiento Dietético

El tratamiento dietético debe ser totalmente individualizado, es decir, tras calcular las necesidades energéticas del individuo, se realiza una restricción calórica y se diseña la dieta en función de las recomendaciones marcadas, siguiendo en lo posible las preferencias del paciente, consiguiendo que esta dieta sea equilibrada y que cubra las recomendaciones establecidas de cada uno de los nutrientes (grasas, vitaminas, minerales...).

Existe gran variedad de dietas con características muy diferentes (altas en proteínas, en grasas y bajas en carbohidratos, altas en proteínas y bajas en grasas y carbohidratos,  altas en hidratos de carbono y bajas en proteínas y grasas, etc.).

Los alimentos se elegirán en función de las características de los mismos, siendo poco aconsejables: el chocolate, la pastelería, los plátanos, las uvas, higos, purés instantáneos, sopas de sobre, refrescos azucarados, etc.; útiles e interesantes si se consumen con moderación: pan, legumbres, patatas, pastas alimenticias, aceite, quesos grasos, etc. Es muy importante para nuestro propósito el consumir fundamentalmente alimentos de alta calidad y bajo aporte calórico.

La elaboración de los platos debe ser variada y sencilla (horno, vapor, hervidos o a la plancha). Deben emplearse menos de dos cucharadas de aceite al día, y preferentemente "en crudo". El agua debe ser abundante.

No eliminar la sal excepto en el caso de enfermedades asociadas, aunque hay que tener presente que los alimentos contienen sodio, por lo cuál se debe "añadir" en poca cantidad.

Parece aconsejable aumentar el número de ingestas al día.

En cuanto al uso de productos dietéticos, debe decirse que la dieta hipocalórica equilibrada puede ser suficientemente variada y adecuada sin recurrir a ellos. No obstante, pueden ser útiles si se utilizan adecuadamente, para aportar variedad, sabor o colorido a la dieta. Por otro lado, los edulcorantes artificiales no son peligrosos si se consumen en cantidades moderadas.

Ejercicio Físico

El sedentarismo es una de las causas precursoras de la obesidad. Es muy frecuente en los adultos, pero cada vez se observa más en los niños que dedican su tiempo libre a ver la televisión o a practicar juegos inactivos (vídeo-consolas y ordenador). El ejercicio físico, adaptado a las características y circunstancias de cada individuo,  no sólo ayuda a disminuir el peso, sino también a mantenerlo.

Tratamiento Farmacológico

El sueño dorado de los obesos es una pastilla para adelgazar, que les permita comer sin reservas sin aumentar de peso, e incluso adelgazar.

Los fármacos para el tratamiento de la obesidad basan su acción en tres aspectos:

1.

Aplacar la sensación de hambre disminuyendo así la ingesta de nutrientes.

2.

Interferir la absorción intestinal de nutrientes.

3.

Aumentar el gasto metabólico de nutrientes.

4.
Agentes saciantes que disminuyan el apetito.
Psicoterapia

Es frecuente encontrar obesos con problemas emocionales como ansiedad y depresión, pero hasta el momento actual no se han logrado buenos resultados con este tipo de tratamiento. Hoy en día, numerosas investigaciones van encaminadas a la modificación del comportamiento a través de la educación nutricional y el apoyo psicológico.

Tratamiento Quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de la obesidad está indicado en aquellas personas entre 18 y 55 años que padecen sobrepeso severo y que no han conseguido perder peso con los tratamientos anteriores.

A pesar de la publicidad que se está dando últimamente al tratamiento quirúrgico de la obesidad, no hay que olvidar que implica riesgos importantes debido a que es un tratamiento muy agresivo, y sólo un porcentaje pequeño de los pacientes obesos son candidatos a la cirugía.

La dificultad en el tratamiento de la obesidad y el deseo de unos resultados rápidos, han hecho que a veces se utilicen métodos no sólo inadecuados,  si no incluso perjudiciales para la salud y sin ningún rigor científico.

El número de personas que sigue dietas se ha incrementado hasta tal extremo  que llegan a ser más que el número de personas con sobrepeso u obesidad. Esta fiebre por el seguimiento de dietas no solamente afecta a la población adulta, de hecho cada vez afecta a edades más tempranas y ha contribuido a que periódicamente se pongan de moda "dietas milagrosas" para adelgazar que prometen grandes pérdidas de peso en poco tiempo.

Entre las dietas que se utilizan con frecuencia para adelgazar están las "dietas cetogénicas" con muy bajo contenido en hidratos de carbono (cereales y derivados, legumbres, verduras, hortalizas y frutas) y un consumo exagerado de grasas. Con este tipo de dietas se pierde sobre todo agua y masa muscular, pero poca grasa. Además, implica una sobrecarga funcional muy importante para el hígado.

Otro ejemplo de este tipo de dietas es la denominada dieta disociada,  que no aconseja tomar en la misma comida "ácidos y almidones" (por ejemplo, naranja y arroz), "almidones y alimentos proteicos" (por ejemplo, patatas con carne), "grasas y proteínas" (por ejemplo, aceite y carne), etc., "la dieta de los trece días", "la dieta del chocolate", "la dieta de la sopa milagrosa", "la dieta del melocotón en almíbar", "la dieta del pomelo" y un sinfín de ellas asentadas en criterios absurdos y sin fundamento científico alguno.

CAMBIOS EN EL ESTADO DE ÁNIMO DURANTE LA DIETA

En relación con las consecuencias psicosociales positivas y negativas que producen las dietas en las personas que tienen sobrepeso, los estudios realizados proporcionan resultados contradictorios: unos defienden que los obesos que siguen dietas obtienen beneficios psicológicos, mientras que otros muestran haber encontrado consecuencias psicológicas adversas como ansiedad, irritabilidad, preocupación frente a los alimentos y depresión como consecuencia de los ayunos prolongados o la recuperación de los kilos perdidos.

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