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Un Buen Masaje

Por aquello de la salud integral y la belleza, en la actualidad son muchas las terapias que se pueden aplicar para alcanzar ese equilibrio cuerpo-mente que favorece la salud del individuo y enriquece su mundo interior.

En este sentido, los masajes reductores, antiestrés y la técnica de la integración corporal representan alternativas sólidamente cimentadas que ayudan a las personas a estar en armonía consigo mismas. Por eso, si de verse bien se trata o se desea eliminar las molestias que produce el agitado ritmo de vida cotidiano, ponerse en las manos de un buen masajista no es mala idea.

Por otro lado, para quienes estudian y conocen el cuerpo humano, en gran parte la alegría, angustia, tristeza, dolor, melancolía y hasta el nivel de libertad interior de una persona, se pueden identificar en su expresión corporal, gestos y posturas, y por tanto, pueden tratarse con una terapia de integración corporal a través del masaje.

A continuación se explican cada uno de estos tratamientos, sin duda, uno para cada necesidad.

UN TOQUE DE HEDONISMO

Los masajes estéticos son aquellos que se aplican principalmente con el objetivo de reducir los depósitos de grasa del organismo. Estos masajes actúan muy lentamente y su función es movilizar los depósitos de grasa para que haya mayor circulación y la sangre irrigue mejor.

Para que el masaje sea efectivo, es vital vigilar la calidad de la alimentación y la cantidad de ejercicio físico que practica cada persona. Además, se recomienda beber mucha agua para favorecer la eliminación de toxinas.

Los masajes no hacen bajar de peso, sino que reducen el volumen corporal. La grasa es volumen, y en la medida en que el masajista trabaja una zona, moviliza sus acumulaciones de grasa, y es por ello por lo que la persona comienza a reducir centímetros,  aunque mantiene su peso. De ahí la importancia de combinar las terapias de masajes con una alimentación equilibrada y una rutina constante de ejercicios, que no necesariamente tiene que desarrollarse en un gimnasio, porque con el simple hecho de caminar se pone en práctica uno de los ejercicios más completos y sencillos para quemar grasas y calorías.

Ante todo, la persona que opte por la terapia de masaje reductor o de tonificación debe ser consciente de que se trata de un proceso lento y que requiere constancia. Por lo general, las sesiones de masajes se aplican un día sí y un día no, para que el cuerpo descanse, pero sin que el proceso pierda continuidad. Por ejemplo, una persona que tenga unos pocos kilos de más y que por sedentarismo presente las rugosidades propias de la celulitis en caderas y piernas, requiere de una terapia de seis meses como mínimo, además de cambiar sus hábitos alimenticios y seguir algún programa de ejercicios.

Los casos de sobrepeso severo o de obesidad responden ante los masajes, pero se requiere mucho tiempo para comenzar a notar resultados.

En cuanto al dolor que muchas personas padecen durante la sesión de masajes, debemos saber que trabajar sobre una zona con acumulaciones de grasa produce dolor, pero sin exageraciones, porque si el masaje deja moratones y lesiones en la piel es porque no fue aplicado correctamente.

Los movimientos básicos para aplicar los masajes son fricción, amasar y golpeteo. Los buenos masajes se realizan con las manos, porque los diversos aparatos que existen en el mercado para tal fin resultan ineficaces para movilizar los depósitos de grasa y sirven, principalmente, como complemento de los masajes antiestrés. Los tres movimientos básicos se aplican durante las sesiones de masajes reductores, y en la medida que transcurren los días se incrementa la presión y la fuerza en la zona, para que el cuerpo se adapte al tratamiento. Los pellizcos están absolutamente contraindicados, porque no ayudan en la movilización de las grasas y rompen los vasos capilares.

Las sesiones de masaje reductores, cuanto más rápidas mejor, de modo que deben oscilar entre 20 y 30 minutos, ya que se aplica mucha fuerza y es necesario que los músculos y la grasa se calienten. Si la sesión se prolonga demasiado se pierde efectividad y la persona puede no soportarlo.

Algunos masajistas prefieren utilizar glicerina pura en lugar de cremas. La glicerina lubrica la piel para que al aplicar la fuerza del masaje no se lesione la misma. En lo que respecta a las cremas reductoras, hay profesionales que las ponen en tela de juicio, aunque también consideran que los medicamentos lipotrópicos, ya sean inyectados o consumidos vía oral, pueden ayudan en el proceso de eliminación de grasas.

ALTERNATIVA ANTIESTRÉS

El estrés es un proceso somático acumulativo que puede afectar las funciones orgánicas y producir tensiones musculares. En estos casos, los masajes ayudan a eliminar las contracciones que genera el estrés, aunque si éste no es tratado en base a su origen, el masaje sólo aliviará el dolor y la incomodidad momentáneamente. La espalda, el estómago y los pies, son los puntos donde mayoritariamente se acumula el estrés.  Con el masaje se busca liberar a los músculos de los nudos que genera la tensión y, por ello, el masaje debe ser suave.

En primer lugar, se procede a aplicar fricción para calentar la zona, y luego se "amasa" con suavidad. Cabe destacar que en este tipo de masajes el tiempo de la sesión lo determina la condición de la persona, es decir, hasta que se liberen los músculos (normalmente se alarga entre los 10 y los 40 minutos).

EL CAMINO DEL RELAX TOTAL

La integración corporal es una técnica que busca la armonía total, y para ello se vale de la manipulación muscular, que sería el masaje. El masaje dentro de este tipo de terapias es sumamente importante porque lleva a la persona, a través del contacto físico, a tener conciencia de sus tensiones y dolores corporales. De esta manera, con el masaje, el terapeuta busca despertar el verdadero ser que hay en el cuerpo de su paciente, porque con la manipulación muscular lo sensibiliza hasta iniciar ese proceso de concienciación.

Cuando una persona está muy tensa se encuentra, por lo general, muy alejada de sí misma y de su cuerpo. La idea de la terapia de integración corporal es hacer que la gente tenga conciencia plena de su cuerpo a través de sus sentidos, hasta llegar a su mundo emocional.

El cuerpo es un resumen de la historia, de la vida de cada cual, por eso es el vehículo idóneo para acceder a la interioridad de la persona, donde se alojan sus miedos, dolores, rabia, amor y alegría.

Cuando un experto masajista corporal toca al cuerpo y aplica el masaje, a la vez toca todas estas emociones. Por esta razón se considera que el trabajo de este tipo de especialista es mucho más complejo y completo que el del masaje fisiológico.

BUSCANDO INDICIOS

Los mínimos gestos del cuerpo son indicios para descifrar cómo se siente la persona, muy útiles sobre todo cuando ni el mismo afectado sabe qué le oprime. Básicamente, el terapeuta corporal se fija en la respiración, en el grado de contracción de la musculatura, en manifestaciones verbales que revelen alguna conciencia de sí y en la mirada del individuo. Con esta lectura del cuerpo se orienta para intervenir en los conflictos de esa persona.

En la medida que transcurren las sesiones, el paciente comienza a descubrir, sobre la base de sus respuestas a la terapia, sus problemas. Con esas mismas respuestas el terapeuta sabe hasta dónde puede trabajar en cada sesión para desentrañar el conflicto. Poco a poco, el paciente comienza a experimentar alivio ante la descarga emocional.

En la terapia corporal se respeta el ritmo de desbloqueo de la persona, por eso es muy difícil hablar del tiempo necesario para observar resultados. Sin embargo, unas 10 sesiones, aplicadas una por semana, normalmente ya muestran algunos avances.

Masaje Tailandés

El masaje tailandés tradicional abarca miles de técnicas diferentes, pero la esencia es siempre la misma: la relación espiritual de bienestar que se da entre el masajista y el paciente.

Mundialmente conocido por la adaptación que hicieron las prostitutas para complacer el turismo occidental, el masaje tailandés verdadero es una disciplina de origen ayurvédico, de la India, con la intención de otorgar bienestar.

El masaje tailandés se realiza aplicando presión en todo el cuerpo de quien lo recibe, y el masajista utiliza todo el cuerpo para hacer presión: puntas de los dedos, palmas de las manos, codos, puños, antebrazos, rodillas, pies, todo para otorgar la fuerza adecuada. En el masaje tailandés verdadero no se utilizan instrumentos ni lubricantes o aceites.

El masajista se concentra antes de dar el masaje, pues quien ha decidido proveer de bienestar a otra persona debe estar involucrado con la filosofía budista, oriental, de compasión y amor, que es compartir la alegría y hacerle bien a la gente.

El estudio del masaje comienza por la técnica de la relajación. Su aplicación puede llegar a la curación, utilizándose el masaje como algo medicinal. El sabio fundador de este arte es el doctor Jivako, médico de cabecera de Buda, también conocido como Jivaba Kumar Bhaccha. En Tailandia, Sri Lanka, Birmania, Laos y Camboya, al doctor Jivako se le considera fuente de sabiduría, quien no sólo creó las técnicas del masaje, sino que indagó sobre hierbas y minerales y sus propiedades curativas.

Para estudiar la técnica del masaje tailandés de relajación se debe pasar una temporada en los templos y recintos donde se practica. Existen tanto en Tailandia, donde está la técnica del norte, que es de masaje suave, y la del sur, que es más dura, y en Estados Unidos, donde se han constituido tres academias.

UNIÓN ENERGÉTICA

Antes de comenzar un masaje, el que lo va a aplicar medita y rinde homenaje al doctor Jivako, repitiendo un mantra tres veces, que es una fórmula sagrada con carácter de fuerza cósmica, escrita en lengua pali y la cual se traduce: "Invitamos a que nos llegue el espíritu de nuestro fundador doctor Jivako a través de su vida llena de virtudes. Por favor tráenos el conocimiento de toda la naturaleza para que este mantra nos enseñe la verdadera medicina del universo. En el nombre de este mantra respetamos tu ayuda y pedimos que a través de nuestro cuerpo traigas salud al cuerpo de aquel que recibe este masaje".

Una vez que se comienza el masaje, se establecerá un contacto estrecho entre las dos personas, y no se rompe hasta que no termina la sesión.

La aplicación comienza con las dos manos simultáneamente. Se respeta el patrón chino del Ying y el Yang. El hombre y la mujer tienen un flujo de energía en lados distintos, lo cual es algo que se observa también en documentos hindúes: "En la mujer se comienza por el lado izquierdo. Mi mano derecha en su lado izquierdo frontal. En el hombre es al revés".

El masajista se detiene en los pies el tiempo necesario para lograr vencer la tensión que pueda tener el paciente. Luego, se va subiendo por las líneas de energía y se detiene en puntos estratégicos, donde se presiona. Dependiendo de la parte del cuerpo se necesita más o menos fuerza, pudiéndose acudir incluso a la presión con los codos o con los pies.

BIENESTAR COMPARTIDO

La teoría explica que "al existir cualquier tipo de bloqueo en el flujo de energía corporal habrá insuficiencia de energía vital (Prana) y surgirá alguna enfermedad. El trabajar sobre los puntos bloqueados por medio del masaje puede romper los nudos que evitan el flujo energético, estimulando el flujo de Prana y ayudando al bienestar del órgano afectado y a la salud en general".

Normalmente, se concentra la presión en el abdomen, a ambos lados del ombligo, mientras que a tres dedos debajo, en el área denominada Hara,  se concentra la energía del cuerpo. Se otorga un masaje abdominal circular, para luego pasar a los brazos, donde se restablece el flujo de la sangre y se sigue la línea de energía que conduce hasta la coronilla de la cabeza. Luego, la persona se da la vuelta y se comienza otra ronda de masaje. Después empieza el masaje sentado, que trata sobre todo de estiramientos, los cuales pueden resultar a veces algo dolorosos. Para finalizar, se entra en una etapa de relajación en la que algunos se quedan dormidos, a juicio de muchos, lo mejor del masaje.

SIN SEXO

El masaje tailandés, por su variedad de posturas y el contacto estrecho que se establece entre los dos cuerpos, a simple vista pudiera resultar erótico. Sin embargo, hay que aclarar que no es un contacto físico sensual, pues el apetito sexual desaparece con la meditación, y a medida que el que recibe el masaje se introduce en la relajación olvida cualquier idea de esta índole. Y a pesar de que la técnica involucra todas las partes del cuerpo que se relacionen con las líneas de energía, incluyendo pezones, genitales y glúteos, éstas no se tocan a menos que sea necesario, y se hace de una forma que podríamos denominar "inocente".

De todas formas, el masaje tailandés puede ser una buena excusa para aquellos que deseen establecer un contacto físico y espiritual por otro camino distinto al del doctor Jivako, empleando así su propia forma de relajarse.

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