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Relájate y Respira Hondo

En la sociedad moderna la mayoría de las personas nos vemos obligadas a llevar un ritmo de vida cada vez más acelerado y, sin ser conscientes de ello, estamos sometidos diariamente a una gran sobrecarga de estímulos que provocan la aparición de situaciones como el estrés, la ansiedad, el insomnio, las jaquecas etc., que son perjudiciales para la salud, reducen la capacidad para disfrutar de la vida y disminuyen las posibilidades de encontrar soluciones a nuestros problemas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estar sano como "un estado de bienestar general de la mente y el cuerpo". A lo largo de su vida, cada persona se enfrenta a situaciones problemáticas que le hacen predisponerse para la enfermedad sin que tenga nada real a nivel físico. De hecho, numerosas investigaciones han comprobado la influencia que tienen los pensamientos y las expectativas de cada individuo  en la aparición y el desarrollo de enfermedades.

Si bien hace algunos años eran pocas las enfermedades consideradas psicosomáticas, entre ellas, el asma, la úlcera, la psoriasis y la hipertensión, hoy se sabe que hasta el cáncer, cuyo desarrollo depende del sistema inmunológico del organismo, puede verse influido por factores psíquicos. El estrés y los estados depresivos producen una bajada en las defensas, lo que nos hace mucho más vulnerables a la enfermedad. De hecho, hoy en día ya son muchos los médicos que relacionan la aparición de enfermedades con la dificultad para expresar nuestros sentimientos y emociones.

Las técnicas de relajación constituyen una de las estrategias psicológicas más utilizadas en la práctica clínica, y se recomienda su uso en todas aquellas situaciones cuyo tratamiento requiera la reducción de la actividad simpática del sistema neurovegetativo y de la tensión muscular.

En la literatura científica existen cada vez más evidencias de que las personas pueden aprender a reducir sus niveles de tensión y mejorar su salud a través del empleo de técnicas de relajación. Dichas técnicas pueden ser aplicadas con éxito independientemente de la edad o estado de salud en el que nos encontremos, pudiendo ser utilizadas como medida preventiva o terapéutica.

La relajación es incompatible con la tensión. Permite reducir notablemente los niveles de ansiedad y fatiga, incide beneficiosamente sobre los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo, permite un adecuado conocimiento del propio estado fisiológico y sirve para incrementar la autoconfianza.

El objetivo fundamental de los métodos de relajación consiste en la producción, bajo control del propio sujeto, de estados de baja activación del sistema nervioso autónomo. Estos estados de baja activación se logran como una consecuencia del establecimiento de determinadas actitudes y actividades cognitivas.  Su logro repercutirá en un mayor autocontrol de las conductas emocionales, comportamentales e intelectuales.

BENEFICIOS DE LA RELAJACIÓN

La práctica de la relajación puede ayudarnos a mejorar nuestro estado general, tanto a nivel físico como psicológico. Enunciamos aquí, a modo de ejemplo, algunos de los campos en los que nos puede ayudar a cambiar nuestra vida:

A Nivel Físico
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Combatir el asma, favoreciendo el ensanchamiento de las vías respiratorias.

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Evitar el tartamudeo: se han logrado grandes éxitos en niños combinando la relajación con el entrenamiento respiratorio.

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Controlar la tensión arterial, disminuyendo los valores tanto sistólicos como diastólicos.

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Controlar el estreñimiento, aprendiendo a controlar la contracción y relajación de los músculos intestinales.

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Diabetes: se han comprobado disminuciones de los niveles glicémicos.
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Controlar el dolor: cuando se produce el dolor, se tiende a tensar los músculos de la zona afectada con el objetivo de inmovilizarla, con lo que lejos de disminuir, el dolor aumenta. La relajación nos puede ayudar a romper este círculo vicioso.

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Disminuir más rápidamente la fatiga muscular.

A Nivel Mental
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Disminuir la ansiedad: se ha comprobado una disminución de las epinefrinas plasmáticas, responsables de los estados de ansiedad, después de un periodo de prácticas de relajación de 4 a 6 semanas.

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Eliminar los trastornos del sueño.

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Mejorar la memoria.

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Eliminar las tensiones de la vida diaria.

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Aprender a conocerse una misma.

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Aumentar la autoestima.

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Aprender a trabajar con la mente, utilizándola de manera positiva.

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Enfrentarnos con situaciones emocionales y conflictos personales.

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Descubrir pautas negativas en nuestro comportamiento.

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Mejorar las relaciones con los demás.

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Redescubrir los placeres para disfrutar de la vida.

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Aprender a vivir cada día un poco mejor.

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Incluso se ha comprobado que las personas que consiguen relajarse inmediatamente antes de estudiar o realizar un examen logran mejores resultados que las personas que no lo hacen.

LA IMPORTANCIA DE LA RESPIRACIÓN

La respiración es un elemento clave en cualquier ejercicio de relajación, que siempre debe de comenzar con una toma de conciencia de la respiración. Cuando respiramos incorrectamente la sangre está mal oxigenada, y ello contribuye a llevarnos a estados de fatiga, depresión y ansiedad. Por el contrario, una oxigenación correcta de la sangre es beneficiosa tanto para la salud física como mental, ya que el oxígeno aumenta la capacidad energética del organismo.

El organismo humano está pensado para respirar principalmente con el diafragma (respiración abdominal), no con la caja torácica (respiración pectoral) Hoy en día, debido a las prisas, los malos hábitos, la contaminación, el tabaco, etc., las personas adultas respiramos superficialmente con el pecho en vez de hacerlo con el abdomen, como sería lo correcto y natural.

La respiración pectoral utiliza los músculos intercostales para ensanchar la parte superior de la caja torácica que se llena de aire. Esto hace que permanezca inmovilizada la parte inferior de los pulmones, que contiene con mucho la mayor superficie. Por lo tanto, es necesario respirar al menos tres veces con el pecho  para absorber la misma cantidad de aire que llega a los pulmones con una sola respiración diafragmática.

En la respiración abdominal entra en juego el diafragma (membrana muscular flexible que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal). Cuando los pulmones se ensanchan, empujan el diafragma hacia abajo; cuando se contraen, lo arrastran hacia la cavidad pectoral, es decir se eleva. Colocando la mano sobre nuestro vientre podemos notar cómo éste sube en cada inspiración y baja en cada expiración y comprobar que estamos realizando una respiración abdominal correcta. Las mujeres que hayan participado en clases de preparación al parto no tendrán ningún problema en realizar este tipo de respiración, ya que es una de las primeras cosas que se enseñan en esos cursos.

La respiración completa debe utilizar ambas formas de respirar (abdominal y pectoral)  en una suave y continuada expansión de los pulmones que comienza por abajo, no por arriba. Primero se inhala el aire hacia la parte inferior de los pulmones, dejando que el diafragma se dilate y se infle como un globo hacia la cavidad abdominal. Cuando el diafragma está completamente dilatado, entran en acción los músculos intercostales para abrir la caja torácica y llenar de aire la zona media de los pulmones.

Todos los síntomas de estrés pueden afectar tanto al hombre como a la mujer. Sin embargo, las mujeres, además, pueden padecer otros trastornos derivados y que tienen que ver con su particular fisiología, con sus cambios vitales y con las exigencias psíquicas de que son objeto. Entre los síntomas relacionados con el estrés que son específicos de la mujer están los siguientes:

Para comprobar la importancia de la respiración, la próxima vez que te sientas nerviosa haz unas cuantas respiraciones abdominales profundas, retén el aire unos pocos segundos y espira de forma lenta y sostenida, y verás cómo la ansiedad se va desvaneciendo y te encuentras mucho más tranquila.

El aire deberá inhalarse por la nariz y expulsarse despacio y suavemente por la boca. Si nunca has realizado un ejercicio de relajación y quieres probar, te recomendamos que empieces a realizar ejercicios de respiración profunda que te ayudarán a relajarte más fácilmente, y sigue estos pequeños consejos:El aire deberá inhalarse por la nariz y expulsarse despacio y suavemente por la boca. Si nunca has realizado un ejercicio de relajación y quieres probar, te recomendamos que empieces a realizar ejercicios de respiración profunda que te ayudarán a relajarte más fácilmente, y sigue estos pequeños consejos.

PRIMEROS EJERCICIOS DE RELAJACIÓN
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En primer lugar, busca un momento apropiado a lo largo del día y olvídate de las prisas. Dedícate media hora a ti misma, te lo mereces.

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Elige una habitación adecuada de la casa con una temperatura agradable y donde no te puedan molestar los ruidos fuertes, y utiliza una luz tenue, aunque para relajarte cierres tus ojos.

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Puedes escuchar de fondo alguna música muy suave, que también facilita la relajación.

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Procura que la ropa no te moleste y sea lo más cómoda posible.

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Siéntate en una posición cómoda, con la espalda recta y bien apoyada, los pies paralelos y las manos sobre los muslos con las palmas hacia arriba. Mira fijamente a un punto en el horizonte, y cuando sientas tus ojos cansados, ciérralos. Este consejo y los anteriores son importantes al principio, pero con la práctica verás que es posible relajarse casi en cualquier lugar y situación.

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Adopta una actitud pasiva.

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Inspira despacio por la nariz y nota como el aire entra suavemente en tus pulmones; continúa inspirando para producir un movimiento de elevación del abdomen; suelta el aire suavemente. En general, la fase de expiración debe de durar al menos el doble que la de inspiración. Si cuando centras tu atención en la respiración vienen a tu mente pensamientos que te distraen, descártalos tranquilamente y prosigue con la respiración, profunda y lenta.

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Haz una inspiración profunda, y mientras dejas salir el aire repite e imagina mentalmente el número tres. Haz otra inspiración profunda, y mientras dejas salir el aire repite e imagina mentalmente el número dos. Haz otra inspiración profunda, y mientras dejas salir el aire repite e imagina el número uno.

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Continua respirando como has aprendido durante 10 o 15 minutos, y a la vez que respiras intenta aflojar todos tus músculos, comenzando por la cabeza y terminando por las plantas de los pies, sintiéndote cada vez más a gusto y más relajada. Este tiempo suele ser suficiente para aliviar las tensiones, calmar la mente y restablecer el equilibrio en general.

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Transcurrido este tiempo, o cuando tú lo desees, comienza a mover lentamente tus dedos, tus manos, tus pies y tu cuello. Abre los ojos y vuelve a moverte poco a poco, nunca lo hagas de golpe.

La relajación no ha de suponer nunca un esfuerzo. No es ningún ejercicio de concentración mental. No debes intentar esforzarte en conseguir relajarte rápidamente. Toda actitud de esfuerzo o de mantenimiento de una expectativa de logro de relajación resulta contraproducente, ya que contribuirá a producir un estado exactamente opuesto al que se pretende.

El ejercicio que aquí te hemos presentado, es sólo un primer paso para aprender a caminar en este maravilloso mundo. Si te apetece, puedes volver a visitarnos e ir profundizando en el tema. Seguro que no te arrepentirás.

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