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El
parto: el momento ha llegado
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El parto es simplemente el mecanismo de nacimiento
del niño. Al final de embarazo, el útero se vuelve gradualmente
más excitable hasta que al término del mismo inicia contracciones
muy potentes y rítmicas, lo que provoca la expulsión del
niño hacia el exterior.
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| FACTORES
QUE PROVOCAN LA APARICION DE LAS CONTRACCIONES |
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Durante gran parte del embarazo, el útero presenta
contracciones rítmicas débiles y lentas llamadas contracciones
de Braxton-Hicks, las cuales cobran fuerza progresivamente al
final del embarazo, lo que obliga al cuello del útero a distendirse
y más tarde obligan al niño a penetrar en el canal del
parto, produciéndose el nacimiento.
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La aparición de las contracciones durante el
parto, obedece a dos tipos de factores:
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| Factores
hormonales |
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Variaciones en la relación extrógenos/progesterona.
Durante todo el embarazo, la progesterona inhibe la contracción
del útero impidiendo la expulsión del feto. Por otro lado,
los estrógenos actúan aumentando su contractibilidad.
Ambas hormonas se producen en cantidades cada vez mayores durante el
embarazo, pero es a partir del séptimo mes en adelante cuando
la secreción de estrógenos aumenta más que la secreción
de progesterona. Por lo tanto, se piensa que la relación entre
estrógenos y progesterona aumenta lo suficiente hacia el final
del embarazo para explicar el aumento de la capacidad del útero
para contraerse.
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Aumento de la oxitocina. La oxitocina es una
hormona secretada por la hipófisis y cuya función específica
es provocar la contracción del útero. Durante los últimos
meses del embarazo, la respuesta del útero a una cantidad fija
de oxitocina es unas 10 veces mayor que al principio. Su secreción
aumenta mucho en el momento del parto, y se ha comprobado que en las
mujeres sin hipófisis el parto es mucho más largo. La
distensión del cuello del útero puede desencadenar un
reflejo nervioso en virtud del cual la hipófisis aumenta la producción
de oxitocina.
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| Factores
mecánicos: |
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A veces es el propio ginecólogo el que induce
el comienzo del parto rompiendo las membranas para que la cabeza del
niño irrite y distienda el cuello del útero. Las distensiones
que sufre el útero por los movimientos del feto pueden provocar
un aumento de su contractibilidad.
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| INICIO
Y FASES DEL PARTO |
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Cuando se aproxima el parto, las contracciones de Braxtom-Hicks
que, como ya se ha dicho, la mujer experimenta durante todo el embarazo,
se hacen más fuertes y regulares y comienzan a repetirse a intervalos
cada vez más pequeños. Su repetición a intervalos
de menos de diez minutos es una indicación de que el parto ha
comenzado.
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El parto se divide, generalmente, en tres etapas diferentes:
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| Primera
etapa: Dilatación |
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En los comienzos del parto las contracciones pueden
ocurrir solamente una cada 30 minutos, para ir haciéndose más
frecuentes a medida que el parto progresa. Cuando se producen cada 5
minutos aproximadamente, la mujer debe acudir a la clínica o
avisar a su comadrona.
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En esta etapa el cuello del útero comienza a
dilatarse (deberá hacerlo hasta alcanzar una medida igual al
diámetro de la cabeza del niño, aproximadamente entre
8 y 10 cm). En este momento es cuando se presentan los llamados "dolores
de parto", ya que esta dilatación suele ir unida a sensaciones
de dolor.
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Cuando se presenta una contracción el flujo
de sangre por la placenta disminuye y a veces llega a suprimirse, impidiendo
la oxigenación adecuada del feto. Afortunadamente, estas potentes
contracciones son intermitentes, ya que de lo contrario podría
significar la muerte del niño. De hecho, se sabe que el uso de
ciertos estimulantes uterinos en dosis excesivas en el momento del parto,
puede provocar espasmos del útero en lugar de contracciones rítmicas
y tener por resultado la muerte del feto por falta de oxígeno.
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Esta situación hace que el nacimiento en sí
mismo produzca un considerable estrés en el bebé. Durante
las contracciones su pulso se hace más lento y recupera su ritmo
original en los intervalos. Las glándulas suprarrenales del feto
secretan gran cantidad de adrenalina y noradrenalina (hormonas responsables
del estrés) que refuerzan la capacidad de bombeo del corazón
y aceleran el ritmo cardiaco, para suplir la deficiencia de oxígeno
que provocan las contracciones. Es el momento, en la vida del ser humano,
en el que los niveles de estas hormonas son más elevados.
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Esta etapa es la más larga y suele durar entre
8 y 24 horas, aunque esto varía mucho dependiendo de cada mujer
y del número de partos que haya tenido; por lo general, es más
larga en las mujeres que van a tener a su primer hijo.
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En esta fase es muy importante una buena preparación
de la mujer. Sin duda, los ejercicios de preparación al parto,
donde la enseñarán a respirar rítmicamente y a
relajarse, serán de gran ayuda llegado este momento. No hay que
olvidar, que aunque esta fase sea dolorosa, el dolor es algo absolutamente
normal en un parto, y si la mujer conoce de antemano qué tipo
de sensaciones va a experimentar estará mucho más tranquila
y será capaz de controlar mejor la situación. Estando
relajada las sensaciones de dolor serán menos intensas.
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Actualmente, cada vez se utiliza más para aliviar
el dolor durante el parto la llamada anestesia epidural, que
consiste en administrar una inyección de anestésico en
los nervios que pasan por la médula espinal, suprimiendo, en
general, toda sensación dolorosa y permitiendo a la madre disfrutar
de ese momento tan importante y maravilloso para ella: el nacimiento
de su hijo.
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| Segunda
etapa: Expulsión del bebé |
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Se extiende desde el momento en que el útero
está totalmente dilatado y la cabeza del bebé comienza
a encajarse en la pelvis hasta que el bebé ha nacido.
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El primer obstáculo importante para la expulsión
del feto es el cuello del útero. Cuando este se ha dilatado por
completo la cabeza del niño se desplaza rápidamente en
el conducto obstétrico por donde, con cada contracción,
continúa abriéndose camino hasta la expulsión completa.
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En esta fase, en cada contracción combinada
de las musculaturas uterina y abdominal, se ejerce sobre el feto hacia
abajo una fuerza de aproximadamente 12 kilogramos, y hace que en la
madre aparezcan una terribles ganas de empujar.
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En 19 de cada 20 partos, la cabeza del niño
es la primera en salir, en el caso restante son las nalgas. A medida
que el feto es empujado hacia abajo, la cabeza hace las veces de cuña
para abrir el conducto obstétrico. Puede durar entre 1 minuto
(después de varios partos) hasta 1 hora (en el primer embarazo).
Inmediatamente después del nacimiento del bebé se corta
el cordón umbilical.
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| Segunda
etapa: Expulsión de la placenta |
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Comienza cuando el bebé ya ha nacido y termina
cuando la placenta ya ha sido expulsada. Suele durar unos 15 minutos.
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Durante los 15 a 45 minutos después de la expulsión
del feto, el útero se contrae hasta lograr disminuir de tamaño,
y con ello se produce una especie de desgarro entre las paredes del
útero y la placenta, lo que provoca su desprendimiento del lugar
donde estaba implantada. Este desgarro provoca la rotura de los vasos
placentarios produciendo una hemorragia que se detiene gracias a las
contracciones del útero después de la expulsión
del niño, cerrándose los vasos cuya función era
suministrar sangre a la placenta.
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| LA
CESÁREA |
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Se recurre a la cesárea cuando el feto es muy
grande en relación con la pelvis de la madre o si la placenta
está situada por delante del feto. La extracción del bebé
por cesárea solo requiere unos minutos, y el bebé sufre
menos que en un parto normal, pero la recuperación de la madre
es más larga, ya que no hay que olvidar que esto implica ser
sometida a una operación quirúrgica.
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| EL
BEBÉ YA HA NACIDO |
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La fisiología del feto, para adaptarse a la
vida fuera del útero, debe cambiar drásticamente en el
momento del nacimiento. El ambiente que le rodeaba, cálido y
tranquilo, se convierte en un mundo de luz deslumbrante, aire frío
y ruidos fuertes que resultan sumamente molestos para el recién
nacido.
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Los 25 millones de alvéolos pulmonares, que
hasta ahora se encontraban llenos de líquido deben de vaciarse
y llenarse rápidamente de aire. La adrenalina cuyos niveles,
como ya hemos explicado, han aumentado mucho durante el parto, ayuda
a expandir las vías respiratorias y el líquido pulmonar
es eliminado a través de la sangre y la linfa.
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La circulación sanguínea también
debe cambiar. El orificio que existía entre las dos aurículas
del corazón se cierra y el corazón debe bombear mayor
cantidad de sangre a los pulmones y al hígado (que hasta el momento
del nacimiento solo había funcionado parcialmente).
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La nutrición, obviamente, también cambia.
Hasta ahora la energía necesaria se obtenía sobre todo
de la glucosa aportada por la sangre materna, pero inmediatamente después
del nacimiento debe obtenerla de sus propios líquidos corporales
que, por otra parte, el recién nacido renueva más rápidamente
que el adulto. Estos dos factores hacen muy importante la administración
de suero glucosado al recién nacido hasta que la subida de la
leche materna (alimento ideal para el bebé) se haya producido,
evitándose así una excesiva pérdida de líquidos
y ayudando al aporte energético necesario. Normalmente, en los
primeros dos o tres días de vida, el peso del recién nacido
disminuye en un 5-15%, correspondiendo la mayor parte a pérdidas
de líquidos y no a sólidos corporales.
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Ahora, cuando el bebé ha nacido, comienza para
los padres la tarea más importante: atender sus necesidades fisiológicas
y educativas.
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