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El Periodo de Lactancia

Antes del nacimiento, el feto obtiene de la madre, a través de la placenta, todos los elementos nutritivos necesarios para su correcto desarrollo. Después del nacimiento, la leche materna es el alimento perfecto para el bebé durante los primeros seis meses de vida, ya que contiene, en las proporciones adecuadas, todos los nutrientes necesarios para permitirle crecer y desarrollarse adecuadamente. Y no solo eso, además contiene anticuerpos (inmunoglobulinas), que mantienen su sistema inmunológico en condiciones óptimas para evitar y combatir las enfermedades infecciosas.

Sin duda, la lactancia materna es la mejor forma de alimentar al recién nacido. En opinión de la Liga Internacional de la Leche (ILL), autoridad mundial sobre la lactancia, a pesar de que con la alimentación actual las madres pueden ingerir multitud de substancias potencialmente peligrosas, la lactancia ofrece ventajas que sobrepasan los posibles riesgos de la ingestión de contaminantes.

Aun si una mujer presenta todos los síntomas es importante confirmar el diagnóstico con una prueba de embarazo. Esta prueba puede detectar la presencia de una hormona llamada gonadotropina coriónica, que es producida por la placenta y se encuentra presente en la sangre y en la orina de la mujer embarazada.

La leche materna debe ofrecerse al pequeño bebé inmediatamente después de su nacimiento, puesto que además de ofrecerle el mejor alimento,  contribuye a que la madre y el niño tengan una relación más íntima desde un inicio. Este aspecto es de primordial importancia, y de la relación que logre establecerse entre madre e hijo va a depender en buena medida el posterior desarrollo emocional del pequeño.

En resumen, la lactancia materna presenta importantes ventajas para el niño, ya que:

-

Tiene propiedades protectoras: menor riesgo de enfermedades, especialmente infectocontagiosas (bronquitis, otitis, diarrea), debido al paso de anticuerpos a través de la leche desde la madre hacia el niño.

-

Propiedades nutricionales: la leche materna constituye el mejor alimento, con la temperatura y composición ideales para la digestión del niño, cantidad justa durante el día, e higiénica, ya que pasa directamente del pecho de la madre a la boca del niño. Permite un crecimiento y desarrollo adecuado, previniendo la obesidad.

-

Favorece al vínculo madre-hijo, logrando mutuo conocimiento y un contacto más estrecho.

Además de beneficiar al bebé, la lactancia también beneficia la salud de la madre, puesto que:

-

Previene la aparición de hemorragias y anemias en el postparto.

-

Ayuda a recuperar el peso normal si durante el embarazo se ha producido un sobrepeso, ya que el amamantar significa un gasto de energía adicional.

-

Reduce el riesgo de contraer diversas enfermedades, como el cáncer de mama, la osteoporosis, la diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares.

-

Ventajas económicas: menor costo al no tener que comprar leches artificiales y menor costo en salud.

-

Actúa como anticonceptivo natural debido a que impide la producción de hormonas necesarias para la ovulación. Si la madre no amamanta a su hijo durante el período postparto, la concentración de prolactina se reduce rápidamente y el ciclo normal de producción de hormonas ováricas se reanuda, con lo que aumenta la posibilidad de embarazo.

LA LECHE

La leche constituye un material único desde el punto de vista de la nutrición, ya que es un alimento casi completo. Esto la ha llevado a ser utilizada por personas de todas las edades y a la producción de derivados alimenticios tales como el queso y la mantequilla, ampliamente utilizados en la dieta humana.

La leche contiene proteínas, lípidos, glúcidos, minerales y vitaminas, si bien presenta alguna deficiencia por su bajo contenido en hierro, cobre y vitaminas C y D.

Aunque la composición de la leche es muy parecida en todos los mamíferos, la cantidad de algunos componentes puede variar de una especie a otra. Así, la cantidad de proteínas que contenga, influye directamente en la velocidad de crecimiento del recién nacido.

Velocidad de crecimiento en relación con el contenido en proteínas de la leche.

Tiempo necesario para duplicar el peso del recién nacido. EN DIAS

Contenido en proteínas %

MUJER
180

1,6

CABALLO
60

2,0

VACA
47
3,5
CABRA
18
4,3
CERDO
18
5,9
OVEJA
10
6,5
PERRO
8
7,1
 
LA ALIMENTACION DE LA MADRE DURANTE LA LACTANCIA

La lactancia es un periodo de la vida en el que la madre ofrece al recién nacido un alimento cualitativa y cuantitativamente adecuado a sus necesidades, y obliga a una adecuación de la dieta de la madre para cubrir de forma óptima sus necesidades y las del recién nacido, sin correr riesgo alguno para la salud de ambos. La cantidad y calidad de los alimentos ingeridos por la madre tiene consecuencias directas en el volumen y composición  de la leche y sobre su salud y la del lactante.

La secreción de leche hace de la lactancia un proceso que aumenta la demanda de nutrientes de la mujer que amamanta debido a que, durante varios meses, parte de los nutrientes que obtiene mediante la ingesta habitual, se destina a la producción de este alimento. Además, hay que tener en cuenta que la demanda de nutrientes no es homogénea y varía a lo largo de la lactancia. Por ello es necesario que los alimentos que se consumen sean nutricionalmente válidos para cubrir estos aspectos.

La alimentación de la madre debe estar acorde con los cambios que sufre la leche materna a lo largo de todo el periodo de lactancia, y debe evolucionar en calidad y cantidad paralelamente a las variaciones de los requerimientos nutricionales del lactante.

Parece que la cantidad de leche que consume el lactante no afecta demasiado a la producción de leche, sino que depende más de la frecuencia de las tomas.  Aunque si un bebé mama frecuentemente pero no llega a vaciar los pechos, ese pecho producirá menos cantidad para la próxima vez porque no ha sido totalmente vaciado. En cambio, si se vacía totalmente el pecho, la producción aumenta, ya que de alguna manera el cuerpo recibe la información de que el bebé necesita más alimento.

Sin embargo, la dieta de la madre no sólo influye en la cantidad de leche producida, sino que también influye en su composición.  Se sabe que la cantidad de ácidos grasos de la leche es el fiel reflejo de la cantidad ingerida por la mujer que amamanta. Ocurre lo mismo con los niveles de selenio, yodo y algunas vitaminas del grupo B. La cantidad de proteínas que contiene la leche puede verse afectada si la madre está desnutrida. Los demás nutrientes parece que se mantienen constantes y son independientes de la dieta. A la vista de esto, parece obvio que la alimentación durante la lactancia debe ser rica en energía, lípidos, proteínas y vitaminas, con el fin de que cubra las necesidades para la producción de la leche.

Recomendaciones para una lactancia duradera
1.

Debe establecerse una dieta de seis comidas bien repartidas a lo largo del día.

2.

La leche o los derivados de ella deben estar presentes en cada una de las seis comidas.

3.

Los azúcares deben tomarse en, al menos, cuatro de las seis comidas establecidas. Deben ser azúcares complejos, evitando los azucares refinados.

4.

Las grasas deben ser de origen vegetal. Deben aportarse en la misma proporción (saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas), que en la dieta de un adulto sano. Se debe evitar la grasa de origen animal.

5.

Las frutas y verduras deben debe estar presentes en al menos cinco de las seis comidas propuestas, para asegurar un aporte adecuado de vitaminas, minerales y fibra.

6.

Se recomienda evitar dietas restrictivas, y mucho más si son para perder peso. Esta idea se debe dejar para otro momento menos comprometido.

7.

Hay que tener mucho cuidado con las dietas modificadas, tanto en nutrientes como en calorías.

8.

Se debe asegurar un aporte de líquidos de unos 2,5 a 3 litros diarios.

9.

Se debe cuidar la higiene de las mamas para evitar complicaciones de tipo infeccioso que dificulten o impidan la lactancia.

10.

Se debe tener especial cuidado con la toma de antibióticos, anticonceptivos orales, alcohol, tabaco, etc. que puedan pasar a la leche causando efectos nocivos sobre el recién nacido.

Lo más importante, además de una alimentación adecuada de la madre que asegure la calidad de la leche,  para conseguir una lactancia duradera debemos comprobar que cada vez que demos el pecho a nuestro hijo, las mamas queden completamente vacías. Esto, puede ser un inconveniente, pues es normal que se presente el caso de que la cantidad de leche producida sea alta y nuestro bebé no sea capaz de vaciar totalmente los pechos.

Si este es tu caso, no te preocupes demasiado,  pues en contra de lo que nos pueda parecer a simple vista, puedes extraer la leche sobrante y guardarla por si en otra ocasión la necesitas. La calidad de la leche no se ve alterada en absoluto si adoptas unas mínimas precauciones y sigues los consejos que te damos a continuación.

Cómo extraer la leche

Existe en el mercado una amplia variedad de aparatos para extraer la leche de tus mamas. Son bombas manuales o eléctricas que, una vez te hayas familiarizado con ellas te facilitarán mucho el proceso,  pero no olvides que estos artefactos requieren de un control riguroso de la higiene para evitar la contaminación de la leche.

Pero si no consigues apañarte, o te resultan molestos, ahí van unos consejos para que seas capaz de hacerlo como lo hacían nuestras abuelas:

-

Escoge un lugar tranquilo y procura relajarte. La capacidad de relajación favorece el reflejo de eyección de leche.

-

Lava cuidadosamente tus manos.

-

Masajea circularmente la mama y estimula suavemente la areola y los pezones para desencadenar el reflejo de eyección de la leche.

-

Vierte la leche en un envase limpio de plástico o de vidrio. También puedes hacerlo directamente en el biberón en el que darás la toma a tu hijo.

-

Realiza una compresión rítmica hacia las costillas con los dedos abiertos y juntándolos luego hacia el pezón, con la frecuencia del niño al mamar. Al principio saldrán gotas, pero comprobarás que pronto éstas se transforman en pequeños chorros de leche.

-

Gira los dedos alrededor de la areola para vaciar todas las áreas.

-

Hay que tener mucho cuidado con las dietas modificadas, tanto en nutrientes como en calorías.

-

Alterna la mama cuando disminuya el flujo de leche y repite el masaje y el ciclo varias veces.

-

El procedimiento total durará de 20 a 30 minutos, y puede realizarse cada 4 horas.

-

Cierra el biberón y márcalo con la fecha y la hora de la extracción, para ser guardado en el refrigerador.

Conservación de la leche

Lo ideal es que conserves la leche en el envase (de vidrio o plástico) que vayas a utilizar para alimentar a tu hijo. Así evitarás posibles contaminaciones por manipulaciones posteriores. El envase debe lavarse con agua caliente y detergente, dejándolo bien cerrado y refrigerado.

La duración de la leche varía según el tipo de refrigeración usado.

-

Temperatura ambiente 12 horas.

-

Refrigerador (no en la puerta) 72 horas.

-

Congelador (refrigerador de una puerta) 14 días.

-

Congelador (refrigerador de dos puertas) 3 meses.

Utilización de la leche

Para utilizar la leche congelada ésta debe ser descongelada lentamente. Pásala del congelador al refrigerador la noche anterior para que la descongelación sea lo más lenta posible. Después de descongelada, debe ser usada dentro de las siguientes 24 horas.

Para entibiarla, agita el envase con la leche en agua caliente, no hirviendo. El calor excesivo destruye enzimas y proteínas, lo mismo que ocurre con el uso de microondas.

Queremos advertirte de que el aspecto de la leche congelada puede variar, ya que la grasa que contiene la leche extraída se separa al congelar. Esto no debe de preocuparte ya que al descongelarla y agitarla suavemente se homogeneiza nuevamente sin sufrir alteración alguna en su composición y cualidades nutritivas.

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