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Normas, Peticiones y Órdenes

En primer lugar, antes de saber cómo debemos utilizar las normas en casa, conviene hacer un repaso rápido por las fases evolutivas de los niños:

9 MESES: Primeros signos de obediencia.

2 AÑOS: Oposicionismo: "NO". Quiere hacer las cosas por sí mismo. Esfuerzos iniciales por ser independiente.

2-4 AÑOS: Transición. Cambio de comportamiento de los padres (retiran mucha atención, hacen más críticas, exigen más autocontrol y son menos tolerantes).

5-9 AÑOS: Etapa conformista. Normas parcialmente internalizadas y percibidas como absolutas, incuestionables y sagradas. Tienen detrás la mítica autoridad de los padres, niños mayores o adultos.

10 AÑOS: Cambio en el sistema de moralidad. Las normas son acuerdos que pueden alterarse. Todavía hay obediencia pero ya se percibe cooperación.

ADOLESCENCIA: Fase final del desarrollo moral. La moralidad es una cuestión de principios individuales. Relatividad: aplicación de los principios a situaciones particulares. Los principios y valores son puestos en tela de juicio.

QUÉ SON LAS NORMAS Y PARA QUÉ SIRVEN

Las Normas son exigencias de convivencia, que se eligen dialogando, y a las que luego no se puede decir no. Son consignas verbales, escritas o gráficas que orientan el comportamiento de niños y adultos. Sirven para crear un clima familiar estable y seguro, sin incertidumbre, porque indican qué es lo que tenemos que hacer, cómo y qué consecuencias acarrea el hacerlo o no. Los límites hacen que un niño se sienta protegido. Sin ellos, se vuelven ansiosos e inseguros. Estamos así haciendo que el niño adquiera hábitos. Además, inculcamos al niño criterios de responsabilidad y decisión.

CÓMO USAR LAS NORMAS

Seleccionando pocas, pero que sean necesarias.

Dialogar con el niño sobre el porqué son necesarias.

El exceso restringe la libertad de acción (cuanto menos edad tenga el niño, menos normas hay que dar).

Deben ser claras: saber qué hay que hacer exactamente para cumplir la norma.

Razonables: que puedan ser cumplidas por todos.

Fáciles de cumplir: empezando por las más sencillas, para evitar fracasos.

Siempre en términos positivos: procurando evitar el "si... no podrás...". Es mejor "si... puedes...".

Compartidas y no impuestas: el niño debe participar en su diseño y en la elección de consecuencias.

Secuenciadas: según la dificultad. · Controlables y no burlables: posibilidad de supervisar su cumplimiento.

Coherentes con el modelo que ofrecemos: evitando "haz lo que digo pero no lo que hago". Deben afectar a todos los miembros por igual.

Hay que permitir inexactitudes: no ser obsesivos con la norma, pero sí consistentes. Se pueden utilizar mensajes cómo "lo pasamos pero sabes hacer las cosas mucho mejor".

 

Hay que poner tiempo límite: aclarar cuando empieza y termina el plazo, con señales. Tras ese tiempo puede aumentarse la norma, disminuirla o sustituirla.

QUÉ HACER CUANDO EL NIÑO INCUMPLE LA NORMA

El desacuerdo es normal, pero no implica que tenga que haber una pelea (dos no discuten si uno no quiere). Tampoco dejar que salte por encima de la norma a su antojo.

Ignorar las protestas, reproches, excusas y quejas: tienen como objetivo la distracción y el no cumplimiento de la norma.

Evitar críticas y castigos no pactados, como "lo haces porque lo digo yo y se acabo".

Participar afectiva y emotivamente con el niño, pero aplicar las consecuencias que fueron previstas por el diálogo. A los niños mayores de 8 años ya se les pueden retirar los privilegios: paga, ver la televisión, etc.

Volver a informar sobre el comportamiento observado (no sobre las actitudes percibidas). Ofrecer una descripción de lo que se observó o sintió, sin emitir juicios o etiquetas, ni sermoneando sobre cosas generales. Centrarse en el comportamiento a modificar, comentando las cosas que el niño hizo bien, así como los aspectos donde hay que mejorar.

EJEMPLO: Peleas entre hermanos

Ignorar el alboroto y los grandes dramas.

Dejar bien claro lo que se espera de ellos: "Quiero que aprendáis a resolver vuestras diferencias sin pegaros".

Darles un tiempo para pensar en habitaciones separadas o sentados de espalda.

Aplicar contrapartidas: "Cuando estéis dispuestos a resolver el problema sin pegaros, podréis salir de vuestra habitación".

Permitir que los niños participen a la hora de establecer las reglas básicas en el tema de las peleas. Que se atengan a las consecuencias si se saltan las normas.

EJEMPLO: Contestaciones

No corresponder a su enfado con enfado, ni tomárselo como algo personal. Esta en una etapa necesaria para marcar su individualidad.

Después de haberle escuchado activamente, dejarle claro que le queremos pero que no nos gusta su comportamiento (los contestones suelen sentirse despreciables).

Saber identificar sus sentimientos, "puedes decir que estás enfadado sin necesidad de insultar", "comprendo como te puedes sentir pero...".

Compartir experiencias nuestras pasadas y las soluciones a las que se llegó.

Darle tiempo para pensar y plantear una solución a los problemas.

EJEMPLO: Lloriqueo

Ignorar el lloriqueo.

No acceder nunca a una petición que vaya acompañada de lloriqueos.

Decirles que vuelvan a hacer la petición más tarde, pero en un tono de voz normal.

Otorgarle contrapartidas: "cuando me hables en un tono normal podremos...".

EJEMPLO: Cuando interrumpen conversaciones

Enseñarle desde pequeño un sistema de turnos y seguir el hilo de una conversación.

Pactar que no se le atenderá cuando interrumpa.

Darle tiempo especial para que hable de sus cosas.

EJEMPLO: Negativa a comer

Controlar las golosinas.

Controlar el dinero que le damos.

Coste natural de sensación de hambre. Luego se les introduce el plato que no quiso comer.

Nunca plantear la comida como un problema.

EJEMPLO: Negativa a irse a la cama

Poner el pijama antes de cenar.

Ignorar las protestas, excusas y pérdidas de tiempo de última hora.

Dejar claro lo que esperamos de él.

Negociar incentivos (acostarse más tarde el viernes...) y costes (irse al día siguiente antes a la cama).

Evitar peleas media hora antes de irse a acostar: juego tranquilo, diálogo, etc.

EJEMPLO: Malas notas / deberes

Dialogar sobre lo que está ocurriendo y qué piensa hacer: "¿qué te pasa con los deberes?".

Dejar bien claras nuestras expectativas: "espero de ti que cuando me digas que ya has hecho los deberes, sea verdad; en este momento he perdido mi confianza en ti en lo que se refiere a los deberes, de manera que tendrás que recuperarla".

Mostrar interés por lo que estudia.

Ofrecer incentivos y quitar privilegios.

Que él imponga un plazo para terminar los deberes.

EJEMPLO: Recoger el cuarto

No regañarles.

No sacar nuevos juguetes hasta ordenar lo anterior.

Dejar clara las expectativas, criterio de orden y límite de tiempo para inspección.

Refuerzo positivo si se cumplió.

Coste negativo si se incumplió (retirar lo desordenado...).

Música mientras ordena.

Sorpresa en el fondo del cubo al ordenar el armario...

EJEMPLO: Vestimenta poco apropiada

Identificar sus sentimientos, "comprendo que la moda... y tus amigos... y que estés enfadada conmigo, de todos modos esa camiseta no es apropiada para... porque...".

Hacerla saber qué se espera de ella ("me gustaría que...").

Ignorar explosiones y repetir expectativas.

Poner un tope a lo que es aceptable, que decidan (ropa dentro de un límite) y solo intervenir si es inapropiado para la situación o clima.

QUÉ SON LAS PETICIONES Y CÓMO HACERLAS

Las peticiones son ruegos que dirigimos al niño porque nos gustaría que hiciese "algo" que no está obligado a cumplir. Cómo hacerlas:

No deben emplearse muchas veces. · Mirando a los ojos.

Con tono de voz intermedio.

No exigiendo, sino planteando positivamente nuestro deseo.

Utilizando las formas habituales de cortesía.

Ponerse en el lugar del otro: "sé que ahora te gusta jugar a..., pero estoy cansada y me pondría muy contenta si me ayudaras a...".

No enfadarse si no accede a ellas.

EJEMPLO: Tareas de casa

Sistema de turnos.

Rotación de tareas.

QUÉ SON LAS ÓRDENES Y CÓMO DARLAS

Las órdenes e utilizan para situaciones espontáneas que no se pueden prever. No son negociables. Cómo dar las órdenes:

Dar pocas órdenes, sólo las imprescindibles.

Asegurarnos que nos entienden.

Dar órdenes que sean capaces de cumplir

La orden debe estar bien formulada: que sea sencilla y simple, concreta y clara.

Ordenarle una sola cosa cada vez, nunca varias juntas. Cada actividad debe pedirse una vez realizada la anterior.

Las órdenes deben ser coherentes, no contradictorias (cuidado con los modelos).

No hay que formularla en forma de pregunta: "¿te quieres estar quieto?".

Recordar las consecuencias de su cumplimiento/incumplimiento. No amenazar con actos sobre los que no se tiene control o son indeseables.

Dar tiempo amplio para que se cumplan.

Cómo no darlas:

Perdiendo el control y recurriendo a gritos y bofetadas. Las órdenes se dan de forma tranquila y con voz calmada.

Haciendo sentir culpable o incómodo al niño mediante acusaciones: "tú eres el que lo estropea todo, por eso a partir de ahora...". Evitar humillaciones: "eres un fracasado"; o regaños: "estoy cansado de tu desobediencia".

Raquel Resines Ortiz
Psicóloga clínica
COL Nº: M - 12998
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