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Es la etapa de la vida donde forjamos los rasgos
principales de nuestra personalidad. Atravesamos vivencias que nos
marcaron para siempre y permanecen con el paso del tiempo, algunas
fueron felices y otras desgraciadas, pero todas intensas. Ahora, nos
toca vivirla desde afuera, desde el punto de vista de padres y adultos.
Esta fase de la vida de nuestros hijos es también una prueba
para nosotros, porque aunque tengamos la experiencia de haber pasado
por ella, los tiempos han cambiado mucho desde entonces, y nuestra
perspectiva también.
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