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Historia de Sinah y de Jeshell
Raquel Martín Vega
 

Sinah era una mujer egipcia a la que se le acababa de morir su marido llamado Jeshell.

Según los ritos acostumbrados, un familiar del difunto debía asegurar una supervivencia del alma, de su "ka", éste era un doble del cuerpo el cual le acompañaba durante toda su vida, mas con la muerte se separaba llegando así a ocupar su lugar en el reino de los muertos.

El "ka" de Jeshell no podía existir sin el cuerpo físico , para lo que se debía actuar preservando el cadáver, por ello su dolorida mujer se ocupó de embalsamarlo, de acuerdo con el método tradicional, iniciado por Isis quien había momificado a su marido Osiris.

Sinah ordenó que, conforme al rito, se hiciera todo el procedimiento. Para ello los empleados de la necrópolis, que a la vez eran los encargados de transportar el cadáver a la "casa de purificación", se ocuparon de todos los quehaceres: bañaron el cuerpo de Jeshell con el agua del Nilo, le hicieron una incisión en el lado izquierdo para extraer las vísceras, éstas una vez momificadas fueron introducidas en los vasos canopos, el corazón, previamente perfumado con aceites y untado de natrón, permaneció en el cuerpo.

Ante la tumba procedieron a la "apertura de boca", para devolver al difunto las funciones vitales, como hablar, comer, beber... Y sobre ésta colocaron las réplicas del cuerpo en piedra, para que pudiesen sustituir a Jeshell en el caso de la destrucción de su momia.. Llegó a hacer tantos Sinah, que pensó que era el que mayor número de posibilidades tenía de resurrección de entre todos los seres que en esa tierra habían fallecido.

Para asegurarse de todo ordenó erigir su tumba en el lugar de más difícil acceso para proteger el cadáver, e incluso, lo enterró con una copia del Libro de los Muertos (la guía que consiste en encantamientos para superar cualquier peligro ante la nueva situación de estar en el mundo de los que ya no existen nada más que en la memoria).

Al llegar al reino de los difuntos, el "ka" de Jeshell debería ser juzgado por Osiris, (el rey de los muertos), y asistido por 42 demonios. Ante todos debía responder, una vez estudiado este libro, ya que si los jueces decidían que Jeshell no había sido una persona digna, el "ka" sería condenado a pasar hambre y sed, o incluso podría ser despedazado por terribles verdugos; en cambio si la decisión era favorable, el "ka" iba al reino celestial de los campos de Yaru, donde los cereales crecían dos veces más que la altura de un hombre, y la existencia era la más maravillosa de cualquier vida que jamás se haya podido imaginar.

Como Sinah era gran conocedora de que Osiris requería que los muertos realizaran trabajos para él, su marido se podría liberar de las tareas por medio de unas estatuillas denominadas "ushabtis" (que en lenguaje vulgar significa "el que responde"), y por tanto ella colocó algo más de un centenar, de esta forma sabía que así se transformarían en sustitutos de su marido. Las representó con azadas, sacos de semillas... e incluso con la inscripción del capítulo VI del Libro de los Muertos, por si a su adorado esposo se le olvidaba algo ante el interrogatorio del Dios.

Todo esto lo hizo Sinah pensando en que así su amado marido viviría muy feliz en los campos de Yaru.

Mas ocurrió que, cuando hubo concluido con su empeño, ella repentinamente falleció , y sus hijos no tuvieron presente nada de lo que antes ella había hecho por su esposo.

Así acaeció que cuando Sinah quiso pasar al reino de los muertos, su "ka" no tenía copia, por lo que hubo de ser juzgada por Osiris.

Además el Dios le mandó realizar múltiples trabajos, mas al no tener ninguna estatuilla que le pudiera suplir, acababa agotada cada día por tanto esfuerzo, pues cuando terminaba de sembrar debía comenzar a recoger la siembra... y así durante todo el tiempo previo al juicio de Osiris.

Sinah no podía continuar con los trabajos, y tan solo deseaba que llegara su momento para responder a las preguntas del Dios, mas no era capaz de recordar las respuestas, solamente confiaba que su intuición podría ser la que le hiciese llegar junto a su marido, viviendo felices en el reino en el que los cereales crecen solos.

Cuando acaeció el momento de las preguntas, Sinah no tenía el Libro de los Muertos y no sabía las respuestas, estaba nerviosa, y demasiado cansada por los trabajos diarios para lograr pensar.

En un impreciso instante observó al doble de su marido, a su "ka", y éste sonriente y en silencio, ante todos fue diciendo por señales todo lo que debía contestar ante las cuestiones que se le hacían.

Sinah ni tan siquiera miraba al Dios Osiris, solamente a Jeshell, quien en silencio le desveló las respuestas.

Así se encontró feliz junto a su amado esposo, en el lugar donde los frutos crecen solos, los cereales son más altos que los hombres, nunca existe la escased, y el vino corre por los ríos...

Mas los dos esposo no dejaban de pensar en sus hijos, aunque habían sido avaros en el enterramiento de la madre.

Decidieron que lo mejor que deberían tener era un "escarmiento", para lo cual esperaron en su tierra, siempre fértil, a que llegara el momento de su muerte, e incluso inspiraron en sueños a sus familiares para que no les pusieran estatuillas que les sustituyeran para realizar los trabajos a los que se destina a cada uno en ese extraño mundo de los que ya no están con los vivos.

De esta forma ocurrió que a cada uno le llegó su momento, y uno por uno fueron trabajando más en el reino de los muertos que jamás lo habían hecho en la vida terrenal.

Pero acaeció que cuando debían ser juzgados por Osiris, los padres tenían guardado para cada uno de sus hijos una copia del Libro de los Muertos, para de esta forma vivir de nuevo juntos en el mundo maravilloso de los campos de Yaru, en el que la fruta crece más hermosa que ninguna de las frutas que los mortales sean capaces de imaginar.

 
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